Resumen
Cuando poner y como elegir una manta para tu caballo para que no acabe destrozada.
Todos hemos pasado por lo mismo. Las temperaturas bajan y nosotros sentimos frío, ¿pero les pasa lo mismo a nuestros caballos?
Imagina esto:
Cae el sol. Buscamos nuestra chaqueta de plumas para ir al coral a envolver a nuestro amigo equino en su manta para que duerma abrigado. Sale el sol, volvemos para darles el desayuno y nos encontramos con que la carísima manta está hecha jirones.
¿Me lo imagino yo, o mi caballo está sonriendo de oreja a oreja? ¿O quizá ha sido su compañero de su coral? Sea como sea, es frustrante ver que nuestra manta, comprada con todo el cariño, ahora tiene agujeros y está abriendo otro «agujero» en nuestras finanzas.
¿Te suena? Aquí tienes algunos consejos para intentar evitar que esta historia se repita (aunque, al fin y al cabo, ¡son caballos!).
La temperatura ideal
A veces pensamos que nuestros compañeros deben tener frío y los sobreprotegemos. Su forma de decirnos que, en realidad, tienen demasiado calor varía: desde aguantar en silencio sudando bajo la manta hasta arrancársela del cuerpo.
CONSEJO: Puede parecer obvio, pero prefiero asegurarme pasando la mano por debajo de la manta a lo largo del dorso para ver si debo quitársela, en lugar de esperar a que el caballo se «queje» de forma más drástica.
He visto caballos rascándose contra los arbustos sin que nadie les hiciera caso, hasta que el arbusto —decorado con mechones de relleno— parecía una planta de algodón. ¿Y adivina qué? Los dueños compraron otra manta, que estaba condenada a sufrir el mismo destino.
Aquí tienes una guía rápida para acertar desde el principio:
- Aislamiento natural: Ten en cuenta que el relleno de una manta sustituye al propio pelo del caballo. Esto se debe a que las mantas aplastan el pelo y pueden anular su mecanismo de protección natural. Normalmente, el pelo se eriza para crear una capa cálida aislante. Los caballos son brillantes adaptándose: una vez que les pones manta, les crece menos pelo para compensar esa capa artificial que hemos añadido.
- El relleno: En las tiendas especializadas te orientarán sobre qué «gramaje» (peso del relleno) elegir.
- Rangos de temperatura: El consenso general es que los caballos con un pelaje de invierno natural pueden soportar temperaturas bajo cero facilmente. Sin embargo, depende de a qué esté acostumbrado el animal. Aquellos que viven en climas moderados con veranos calurosos pueden sentir frío incluso ya a 5-10 grados sobre cero.
¿Cómo saber si tu caballo tiene frío? Se verá incómodo, quizá arqueando el dorso y temblando. Si no lo pillas en el momento, puede que notes una pérdida de peso. Los caballos mayores o enfermos suelen estar más delgados y, al igual que nosotros, sentirán más el frío.
Consejo crucial: ¡No dejes que tu caballo sude bajo la manta! Puede ser contraproducente; si el sudor no puede evaporarse, el caballo acabará teniendo más frío por la humedad. Por la misma razón, nunca pongas una manta a un caballo mojado, a menos que sea una manta de secado diseñada específicamente para absorber la humedad.
También puedes considerar una manta impermeable ligera (sin relleno) para cuando haga mucho viento y llueva, pero aún no hiele.
Caballos en establo
Nos hemos centrado en caballos que viven fuera, pero si tu cuadra es fría, se aplican las mismas reglas. Aun así, recuerda que el refugio —ya sea un box o árboles en el exterior— ofrece protección. Los caballos con libertad de movimiento también pueden echarse un buen galope para entrar en calor.
Caballos esquilados
¡No nos olvidemos de nuestros compañeros de competición esquilados! Ellos necesitan sustituir su «truco» natural para mantenerse calientes sí o sí. Las mantas son obligatorias para ellos cuando hace frío, sobre todo si tambien llueve, y o hace viento.
Diseño y calidad de la manta
No todas las mantas son iguales, ni existe un diseño único que sirva para todos. A veces me pregunto si algunos fabricantes han puesto alguna vez una manta a un caballo o si se han molestado en tener en cuenta la anatomía equina.
Ajuste: Evitar puntos de presión y rozaduras
En esto no siempre podemos culpar al fabricante, ¡sino a nosotros mismos! Hay muchos estilos disponibles: desde cierres en «V» para caballos de pecho ancho hasta diseños de cuello alto para aquellos con la cruz muy pronunciada.
Pasos para asegurar un buen ajuste:
- Medir: Mide a tu caballo siguiendo las instrucciones específicas del fabricante, ya que las tallas y diseños varían entre marcas.
- Pruébala: Cuando llegue la manta, pruébasela encima de una manta de tejido polar o una sábana vieja cortada. Así te aseguras de que la manta nueva se mantenga limpia por si necesitas devolverla.
- Comprobar los hombros: Asegúrate de que no quede demasiado apretada en el pecho y los hombros. Debe permitir el movimiento libre y no presionar la cruz.
- Truco: Levanta una mano (pata delantera) como si fueras a limpiar el casco y tira de ella ligeramente hacia delante. Pasa los dedos por el hueco del hombro: ¿está apretado o todavía queda holgado?
- Comprobar la parte trasera: Una manta demasiado apretada también puede restringir el movimiento aquí. Tira de la manta sobre la cadera; debería ceder bastante, pero no estar tan suelta como para que se deslice totalmente hacia un lado.
Prevención de rozaduras
Las rozaduras suelen deberse al mecanismo de cierre delantero. Asegúrate de que las correas frontales no toquen directamente la piel. Los cierres de velcro suelen fallar cuando se llenan de pelo y restos de heno; si el solape no es suficiente, la parte delantera se abre dejando las correas al aire. Además, la manta puede desplazarse fácilmente causando roces en el pecho y hombros.
Comprueba también las correas de las patas traseras. Abrocharlas de forma diagonal (entrelazándolas) suele evitar que rocen la cara interna de las extremidades.
Mecanismos de cierre: Una manía personal
Las correas de las patas que se enganchan en la esquina inferior trasera de la manta son una pesadilla (al menos en mi experiencia). Se manchan con el estiércol y se quedan pegadas por la costra. Tengo suerte si llevo una llave en el bolsillo para hacer palanca; si no, ¡acabo con las uñas destrozadas! Fíjate bien dónde están estos enganches antes de comprar.
Busca cierres delanteros resistentes (mosquetones o clips en lugar de simples hebillas con agujeros). Son más rápidos de usar y suelen durar más.
Calidad frente a precio
Las mantas baratas son atractivas, pero si solo duran una temporada, no salen rentables.
- Durabilidad: Los caballos pueden romper fácilmente las correas y enganches de las mantas baratas.
- Herrajes: Las hebillas que no son de acero inoxidable se oxidan rápido, dificultando su uso.
- Transpirabilidad: Los materiales baratos transpiran menos, a menudo fallan en su promesa de impermeabilidad y se rompen con mucha más facilidad.
Conclusión para que tu manta sobreviva:
- ELIGE: Fabricantes de calidad con diseños que garanticen la comodidad (estilo Bucas o Horseware Ireland).
- MATERIALES: Busca tejidos antidesgarro (rip-stop) para resistir árboles, ramas y los dientes de los compañeros del coral.
- IMPERMEABLE pero TRANSPIRABLE.
- MOSQUETONES sólidos y resistentes al óxido.
- ANCLAJES SÓLIDOS situados en los lugares adecuados.
¡Y POR ÚLTIMO, PERO NO MENOS IMPORTANTE!
No culpes inmediatamente a tu manta de invierno si notas que tu caballo pierde peso. Asegúrate de que tenga un suministro constante de heno; los caballos generan calor corporal utilizando la energía de la digestión del forraje. Puedes leer más sobre la alimentación en invierno aquí.


