Resumen
Una guía de electrolitos en verano para que tu equino mantenga su salud.
Cómo mantener equilibrada la ingesta de electrolitos de tu compañero equino durante el calor
Los veranos son una historia de relax en los pastos, o de estar a diario montando y trabajando en competiciones, todo depende de dónde vivamos. Pero la conclusión sigue siendo la misma: ¡hace calor! Y un caballo que suda pierde electrolitos, que deben reponerse para que tu compañero equino funcione, desde la mera supervivencia hasta el trabajo y la monta.
Sí, está la sal, pero hay mucho más…
Los electrolitos son principalmente sodio y cloro —lo que conocemos como sal—, potasio, pero también magnesio y calcio. Todos ellos son esenciales, y trabajan juntos en armonía y en las cantidades correctas para mantener la salud metabólica de tu amigo equino; todos se pierden con el sudor, aunque en distinta medida.
Qué ocurre si…
Piensa en los electrolitos como minerales con carga eléctrica que trabajan entre bastidores para hacer funcionar el sistema nervioso y circulatorio de nuestro caballo, los flujos de fluidos —incluida la hidratación intestinal—, las funciones musculares, y que además equilibran el pH sanguíneo.
Por dentro, los iones de electrolitos se mueven dentro y fuera de las células de nuestros caballos, arrastrando agua consigo, lo que se conoce como mantener la presión osmótica perfecta; imagina un sistema de bombeo microscópico.
Músculos: sodio, magnesio y calcio
En esencia, esto significa que una carencia o desequilibrio podría provocar rigidez muscular (el llamado «tying up» o síndrome de rabdomiólisis por esfuerzo) y/o espasmos musculares, así como el fenómeno conocido como «the thumps». El término veterinario es fluter diafragmático sincrónico (SDF, por sus siglas en inglés), que explica lo que sucede. En resumen, notarás lo que parece un segundo latido en los flancos, pero que en realidad son los músculos del diafragma repitiendo la señal nerviosa debido a un fallo neuronal.
Lo cual nos lleva a…
Circulación: sodio, cloro y potasio
La sangre y las células necesitan agua y un equilibrio de pH perfecto para mantener el volumen suficiente que permita transportar oxígeno y nutrientes. Hablamos de nuevo de ese sistema de bombeo que mantiene la presión osmótica en un nivel óptimo para conservar órganos sanos.
Los músculos son los que más exigen al sistema metabólico de tu equino, convirtiendo nutrientes en la energía bruta necesaria para moverse. Durante el trabajo de alta intensidad, esta rápida conversión de energía puede alterar el delicado equilibrio de fluidos y ácido-base dentro del tejido muscular.
Mientras tu caballo suda durante un esfuerzo intenso, los iones de sodio, potasio y cloro entran en acción para asegurar la presión osmótica y regular el pH celular, evitando que este sistema colapse. Una posible escasez de electrolitos detendría el transporte de nutrientes metabólicos, y el colapso resultante se hace evidente cuando tu compañero equino se fatiga de repente y de forma severa.
Digestión: sodio y cloro
Normalmente culpamos a que nuestros caballos no beben suficiente agua, pensando en el temido cólico por impactación, lo cual sin duda es cierto. Recuerda que el sodio genera sed. Además, el sodio y el cloro son responsables de bombear agua hacia el intestino. Por tanto, una carencia de sal podría provocar un cólico por impactación incluso si tu caballo bebiera suficiente agua.
Nervios y cerebro: sodio, potasio y calcio
Sin corrientes eléctricas que envíen mensajes a las células nerviosas para «comunicarse», nuestros caballos perderían sus reflejos, no podrían pensar, ni realizar otras funciones corporales involuntarias, como el latido del corazón o simplemente respirar. ¿Cómo lo notarías? Un caballo confuso, letárgico y apático puede ser una pista de lo que está ocurriendo por dentro.
¿Cuánto suplementar y cuándo?
Quizás hayas notado que el sodio aparece sin importar de qué función corporal estemos hablando, pero no cojas el pico y la pala para ir corriendo a la montaña de sal más cercana todavía.
Considera primero lo siguiente.
Las necesidades reales de tu amigo equino, en función del clima, la actividad y la dieta.
Los caballos, con un promedio de 500 kg, en reposo necesitan alrededor de 28 gramos de sal solo para sobrevivir. ¿Los encuentran en su dieta?
Encontrarán la mayor parte en el forraje, excepto el sodio. El cloro también depende de dónde se cultivó el heno o dónde se encuentra el pasto. Solo un análisis del heno lo revelaría. Pero como la sal es aproximadamente un 40% sodio y un 60% cloro, la apuesta más sencilla es simplemente suplementar con 28 gramos de sal al día.
En el caso de caballos que no hacen absolutamente nada y no sudan de forma exagerada, un bloque de sal puede ser suficiente. Sin embargo, comprueba que realmente lo utilicen, ya que no todos los caballos lo hacen; a algunos no les gusta la textura. También puedes simplemente poner un cubo con sal suelta.
El potasio se encuentra en abundancia en el forraje y los granos, y como el calcio y el magnesio se necesitan en cantidades más pequeñas, normalmente también quedan cubiertos por la dieta.
Sin embargo, estamos hablando del verano.
El cloro es el primero en agotarse a través del sudor, seguido del sodio, el potasio y, en menor medida, el magnesio y el calcio. En general, sería seguro asumir que los caballos que no trabajan y sudan solo un poco están bien con la suplementación de sal.
Sin embargo, cuando se trata de entrenamiento y competición, un suplemento electrolítico completo se convierte en un ingrediente vital de la dieta.
Para no excederte con la sal en el pienso, ya que algunos caballos la rechazarán —y como apunte, la sal con el estómago vacío puede «quemar»—, yo mantengo mi dosificación de sal simple en verano, con clima caluroso, lo que provoca una sudoración leve, aumentándola a 45 gramos repartidos en tres comidas al día.
Mantengo esta pauta sin importar si el caballo trabaja ese día o no, simplemente para mantener los niveles adecuados. Los riñones pueden regular la absorción de cloruro de sodio, y el excedente se elimina por la orina.
Esto no cubre una hora de sudoración intensa. Pero el día de entrenamiento, los caballos recibirán un suplemento electrolítico adicional a la sal para cubrir de inmediato todo lo perdido en el sudor de ese día en particular.
Cuánto sea eso depende de cuánto haya trabajado tu caballo y cuánto haya sudado. La siguiente tabla puede ayudarte a calcular exactamente lo que necesitaría tu compañero equino.
Trabajo ligero frente a trabajo intenso (por hora)
| Ion electrolítico | Concentración en el sudor | 1 hora de trabajo ligero (5 litros de sudor) | 1 hora de trabajo intenso (12 litros de sudor) |
| Cloro (Cl⁻) | ~5,3 gramos/litro | 26,5 gramos | 63,6 gramos |
| Sodio (Na⁺) | ~3,1 gramos/litro | 15,5 gramos | 37,2 gramos |
| Potasio (K⁺) | ~1,6 gramos/litro | 8,0 gramos | 19,2 gramos |
| Calcio y magnesio | ~0,2 gramos/litro | 1,0 gramo | 2,4 gramos |
| Pérdida total | ~10,2 gramos/litro | 51,0 gramos | 122,4 gramos |
Un consejo sobre los electrolitos comerciales: lee bien la etiqueta. Debería aparecer el cloruro de sodio como primer ingrediente, seguido de potasio, calcio y magnesio, junto con la cantidad correspondiente. Algunas marcas colocan la dextrosa en primer lugar, alegando que ayuda a la absorción. No es así, y podría hacer más daño que bien.
Y aquí una ilustración para darte una idea de los niveles de sudoración.
- Sweat Scale
CONSEJOS: algunas señales a las que prestar atención
- Búsqueda excesiva de sal, como lamer objetos metálicos, comer tierra o lamer con avidez el sudor de tu piel, lo cual podría indicar un impulso natural para reponer la sal perdida.
- Las heces pierden humedad y se ven notablemente más duras o secas de lo normal.
Vigila el color de la orina: transparente, hidratación óptima; amarillo claro, aceptable; amarillo oscuro, en proceso de deshidratación; tono oxidado, deshidratado, en cuyo caso un goteo salino ayudaría a corregirlo rápidamente. Si no estás seguro de cómo actuar, ¡llama al veterinario!
Hagas lo que hagas, no fuerces a tu caballo a tomar electrolitos por vía oral si se niega a beber, ya que las sales concentradas extraerán el fluido restante de los tejidos y empeorarán la deshidratación.
También puedes comprobar la deshidratación pellizcando la piel del cuello, que debería recuperar su posición con bastante rapidez. No es la prueba más fiable, sin embargo, ya que depende de la elasticidad individual de la piel. Una prueba en las mucosas es más precisa: tu dedo debería deslizarse con facilidad sobre las encías de tu equino; una sensación pegajosa o seca indica deshidratación. Completa la prueba presionando brevemente un dedo o el pulgar sobre la encía. La encía se pondrá blanca y, al soltar, la sangre debería volver a rellenarla rápidamente, en 1-2 segundos. Un tiempo de relleno capilar superior a tres segundos indica que tu caballo está deshidratado.
¡Feliz verano a todos!








