Resumen
Nuestros caballos tienen su propio idioma el cual es muy sutil, lo que hace difícil saber cuando se siente mal, o tenga dolor. Son capaces de aguantar mucho hasta que ya no pueden mas y explotan, se enferman, o cojean, por ejemplo. No hace falta llegar hasta tal punto si aprendemos percibir los señales sutiles que nos dan.
Si nuestros caballos pudieran hablar nuestro idioma, hoy me duele la rodilla, el tendón y la espalda, por favor, no me montes. O me duele la barriga, no es un cólico, es una úlcera que me molesta. Facilitaría mucho la comunicación, pero que no puedan no la imposibilitaría.
Todo lo que tenemos que hacer es dejar de apresurarnos y tomarnos un momento para observar y escuchar, detectando las señales sutiles que nuestro caballo nos envía para hacernos saber que algo anda mal y mirarlo más de cerca.
Todos hemos tenido un caballo dando mordiscos apretando la cincha, ¿qué nos dice? A menudo se culpa a las úlceras, pero podría deberse a molestias en otra parte. Sí, aún no sabemos exactamente qué le pasa, pero podemos empezar a investigar, en lugar de restarle importancia como una molestia de comportamiento.
Existen técnicas que pueden ayudarnos a sentir el cuerpo y la energía de nuestros amigos equinos para acercarnos a la causa. No es necesario aprenderlas todas; podemos contactar con un especialista.
¿Por qué molestarnos? Por respeto a nuestro compañero equino y por nuestra propia seguridad. Ignorar las señales más sutiles hace que muchos caballos expresen su malestar con más fuerza hasta que chillan. ¿A alguien le suena familiar el bote, las manos en el aire, la mordida y la patada? Un cólico podría provocar la pérdida de nuestro amigo y, como mínimo, una costosa factura veterinaria.
Cuando tenemos que escuchar aún más atentamente
En el mundo ecuestre, al igual que en el humano, hay extrovertidos e introvertidos. Es a los introvertidos a quienes debemos prestar especial atención, ya que no intensificarán sus señales hasta un grito. En caso de enfermedad o lesión, puede que no sepamos qué ocurre hasta que sea demasiado tarde, y un día, al montar, nos vemos catapultados por una explosión volcánica repentina.
Observaciones diarias sencillas
Tómate un tiempo para saludar y observar antes de ponerle la cabezada al sacar a tu caballo de su box, coral o pasto. ¿Viene hacia ti como siempre o se aleja? ¿Tiene los ojos brillantes e interesados o apagados? Durante el aseo, ¿está tu caballo más inquieto de lo normal o evita que lo toquen en ciertas zonas? La lista es interminable, pero ya sabes donde quiero parar.
Signos de enfermedad y lesión
Estos tienden a ser más obvios. Manosear y revolcarse en el suelo son señales comunes de cólico. La cojera puede seer evidente, o se manifiesta en posturas irregulares, apoyando la pata dolorida. Una postura extraña también puede indicar problemas en las patas. Una red de heno y un bebedero llenos justifican una investigación más exhaustiva. ¿Alguien tiene un termómetro a mano?
Signos de malestar durante el entrenamiento en tierra y montado
La ventaja de trabajo en tierra es que tenemos una visión completa de nuestro caballo. Podemos ver las señales. Mientras cabalgamos, podemos ver algunas, pero mas bien tenemos que sentirlas.
Además de las señales más obvias que nos indican que nuestro compañero equino no se siente bien, como el movimiento brusco de la cola y la negativa a avanzar, existen numerosas señales sutiles, como las expresiones faciales. Una excelente guía sobre comportamientos que indican dolor es el Etograma del Dolor del Caballo Montado de Sue Dyson; puede descargarlo gratis aquí.
La armonía es la meta
Nuestros caballos hacen mucho por nosotros y merecen el respeto de escuchar a sus problemas fisicas y opiniones. Son nuestros compañeros equinos; independientemente de lo que hagamos, aprenden de nosotros y nosotros de ellos, sobre ellos y sobre nosotros mismos. La recompensa y la alegría de una relación en armonía son invaluables.
